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“Tener un excelente mentor, innovar, aprender y mejorar cada día, claves en el desarrollo de cualquier investigador”

Así responde Édgar Torres cuando se le pregunta por el camino que ha recorrido desde su llegada al CIAT, hace poco más de 10 años, inicialmente para trabajar como enlace entre el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) y la Fundación Nacional del Arroz  (Fundarroz), entidad nacional arrocera de Venezuela; hasta su actual responsabilidad como fitomejorador en el programa de Arroz del CIAT. Paralelo a esta responsabilidad, Édgar también se desempeña como líder de producto para el desarrollo de Híbridos para América Latina en la Alianza Global para la Investigación en Arroz (acrónimo GRiSP), uno de los 15 programas de investigación del Consorcio del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, por su sigla en inglés). Édgar es ingeniero agrónomo, cuenta con una maestría en mejoramiento genético obtenida en la Universidad Nacional de Colombia, y un doctorado en Mejoramiento de Plantas realizado en la Universidad de São Paulo de Brasil (Piracicaba-ESALQ).  Dos logros que le han permitido acercarse a su motivo de vida profesional: desarrollar buenas variedades de arroz que sean sembradas por los agricultores y llenen las expectativas de mercado en cuanto a rendimiento, calidad de grano y resistencia a enfermedades. Pero, qué ha sido determinante para recorrer con éxito esta década de trabajo y crecimiento profesional  en investigación para desarrollo?    Édgar Torres Para Édgar en este camino todo se debe, en una gran parte, al trabajo cotidiano y permanente que tuvo la oportunidad de realizar por más de 5 años en FLAR teniendo a Peter Jennings como su mentor. Jennings fue el primer mejorador del Instituto Internacional de Investigación en Arroz (IRRI, por sus sigla en inglés) y uno de los tres pioneros que sacaron adelante la llamada Revolución Verde con la famosa variedad de arroz IR8. “Jennings me enseñó una cierta manera de hacer el trabajo, creyó en mí, en mis capacidades y me ayudó a formarme como mejorador de arroz”. Esa cierta manera  de hacer el trabajo se traduce en 6 prácticas que hasta hoy guían el trabajo de Édgar:
  • Conocer al cultivo con el cual se trabaja desde su biología, fisiología, genética y ante todo desde su agronomía, pues  para ser un buen mejorador, hay que ser primero un buen agrónomo de arroz.
  • Construir una buena relación con el entorno, por ejemplo con los socios ubicados en las distintas instituciones dedicadas a la investigación de Arroz, para así fortalecer y dinamizar los vínculos. Mantener contacto permanente con los productores para seguir enfocados en los problemas reales del cultivo.
  • Respetar y valorar el esfuerzo de quienes hacen parte del equipo de trabajo, sin importar la sencillez de sus tareas.
  • Observar constantemente las plantas en el campo, para ver en tiempo real que está pasando con el cultivo
  • Mantener un enfoque activo de resolución de problemas. Innovar, siempre innovar y preguntarse constantemente cómo podrían alcanzarse mejores resultados.
  • Aprender a hacer bien cada uno de los pasos o procesos del trabajo, desde lo más operativo hasta lo estratégico, para así ganarse el respeto del equipo humano con que trabaja.
Persistir y seguir insistiendo Hoy el trabajo de Édgar tiene como norte entre otras responsabilidades, de aquí al 2015, el desarrollo variedades híbridas de arroz para América Latina en el marco de la Alianza Global para la Investigación en Arroz (acrónimo GRiSP). “Esta es una responsabilidad enorme y es también una excelente oportunidad, el GRiSP me ha permitido relacionarme, de forma abierta y permanente, con investigadores de gran trayectoria a nivel mundial en la investigación del arroz. Lo interesante es que esta gente encuentra valor en el trabajo que hacemos desde América Latina en temas clave como potencial de rendimiento entre otras cosas”.   Pictures by Neil Palmer (CIAT)